La cinofilia organizada nace con la época de más dinamismo del campo británico, la victoriana. El Reino Unido tiene su período de máximo esplendor a mediados del siglo XIX. Se suceden profundos cambios sociales, culturales y políticos. La Reina que es la gran artífice junto a su gobierno es Victoria I. Consigue pasar de una economía esencialmente agraria y rural, a través de una gran transformación a un país evolucionado, con ferrocarril, industria y una nueva clase social, que a partir de ese momento tendría un papel muy importante, una alta burguesía adinerada. El Imperio estaba en su máximo esplendor.

En la esfera cultural, es el gran momento de la literatura británica y se potencia la imagen histórica del Imperio. Son muchos los trabajos arqueológicos en sus dominios ( Grecia, India, Egipto, Sudáfrica,etc), también históricos y científicos que se desarrollan en esta época.

La cría y selección de razas de perros tienen un gran interés. Por un lado, están las exóticas que llegadas de los más distantes confines del Imperio, serán objeto de una exquisita y depurada cría y selección con el objetivo de resaltar sus cualidades intrinsecas. Si tenemos en cuenta los extensos territorios que comprendía el Imperio británico en el s.XIX, la llegada de perros se produce desde todos los continentes del planeta.

Si a estos grupos de perros le añadimos los que son propios de las islas y los que por sus trasiegos bélicos por la Europa continental han podido llegar hasta el Reino Unido, obtenemos datos que nos hablan de una gran congregación de variedades de perros aglutinados bajo el concepto que entonces se tenía de raza.

Las razas de esa época no tenían porqué ser como hoy se conciben. Ni mucho menos. Con que hubiera un pequeño grupo de ejemplares de características similares, transmisibles e identificadas con un territorio, bastaba para ello. El francés Bufón y el sueco Linneo, ya habían puesto las bases en la historia natural para ello. Sin embargo, fue Darwin el que de alguna manera aumenta el interés por toda la amplía variedad de ejemplares que presenta de la especie canina.

Pareja a esta nueva moda de tener, criar y seleccionar tipos de perros, que darían lugar a razas caninas en la concepción más parecida a la actual, surge la necesidad de dotarla de historia propia. Es una época de esplendor imperial, y este esplendor se extiende a materias como la literatura, la historia y la arqueología, además de la ciencia. Un variado cóctel de conocimientos que componen una buena mezcla, debidamente agitada produce una bonita historia, que hoy podemos decir con meridiana claridad es leyenda en el mejor de los casos, y un cuento chino, en la mayoría del resto.

El acervo canino en lo científico y cultural lleva poco más de una década que viene siendo determinado con precisión.

Las más modernas investigaciones en el campo de la genética respaldan con rigor la existencia de unos primeros perros parias domesticados en la zona de Asía. De ahí, surgen al menos cuatro grandes subgrupos de canídos que se asentaron independientemente el uno de los otros desde tiempos de la domesticación (35.000-15.000 años, dependiendo del autor) y que acompañaron al hombre en distintas migraciones. Si bien, cada vez toma más fuerza la hipótesis, al igual que en la de los grupos humanos, de la existencia de diferentes grupos autónomos en función de su localización geográfica.

La base científica actual apunta a estos perros de origen asiático y africano que se separan en esos procesos de migración para dar lugar a las razas de perros actuales. La genética los vincula por compartir frecuencias alélicas.

No se sorprendan, pero así se demuestra que razas del África Central como el Basenji, Medio Oriente Saluki y Afgano, del Japón como el Akita Inu y el Shiba Inu, del Tibet como el Tibetan Terrier y Lhasa Apso, de China, como el Pekines, el Chow-Chow, el Sharpei y el Shi Tzu y lo provenientes del Ártico, como el Alaskan Malamute, el Siberian Husky y el Samoyedo comparten antigüedad y protagonismo en cuanto a poder presumir de verdad de linaje. Estas últimas, las más parecidas fenotípicamente al lobo, también lo son geneticamente. En consecuencia, la ciencia y no el mito, nos dice con meridiana claridad que estos perros nórdicos son los representantes vivos más cercanos a arcanos contingentes genéticos caninos. El resto de estas razas muy antiguas que he relacionado, son consecuencia de la migración hacía diferentes continentes de los primeros perros domésticos.

Curioso resulta que un perro de un país nórdico como el Elkhound noruego, al que se le atribuye en esas magnificadas historietas una existencia de al menos 5.000 años se quede en como mucho 200 años. Algo similar ocurre con razas como el Podenco Ibérico, el Podengo Portugues, el Podenco Ibicenco, El Podenco Canario, el Kelb tal-fenek, el Cirneco del Etna, que aunque antiguas, no llegan a los tiempos que generosamente le atribuimos. Su vínculo con los faraones es tan falso, como el nombre que los alemanes primero (pharaonhunde) y los anglosajones después, le dieron al Kelb tal-fenek, más conocido con el fraudulento de Pharaoh Hound. Ahora sabemos con seguridad que descienden, al considerarse científicamente demostrado, y no sobre la base en que yo lo aventuré acertadamente en mi libro “LOS PODENCOS Y RAZAS SIMILARES DEL MUNDO”1.996 apoyándome en documentos históricos y yacimientos arqueológicos, del basenji, saluki y azawakh, que ahora la ciencia confirma.

fac evento

 

Share Everywhere

Formaté como criador canino profesional. ¡Curso online!

Apúntate hoy mismo en la escuela canina de la FAC, fórmate como criador canino profesional. Cursos online y presencial. Estudia desde tu casa a tu ritmo, examinate cuando estés preparado.

¡Prepárate para cumplir la nueva normativa!

Curso de crianza canina